Por fin

Buenos días. Por fin. Por fin estoy aquí, libre. Sin nombre, sin circunstancias, sin atropellos, sin miedos, sin cortapisas, sin diplomacias. Por fin un rato en el que solo soy yo, sin nadie  a mi alrededor que necesite que le cambie los pañales o que le ponga un café. No sé lo que durará este blog, sinceramente. Quizá dure lo que dura este post, quizá una semana, un mes, un año o toda la vida. ¿Te imaginas que sea eterno? Que yo me muera y que otro (u otra, como dicen los políticos) coja el testigo y lo continúe, y cuando él (o ella, por favor) muera, lo continúe otro (u otra, te digo), y así sucesivamente durante todos los siglos de los siglos?. Bueno, o hasta que duremos, claro, que tal como va el pobre planeta, no sé yo. Sería el blog de la “Dinastía Momento Soledad”. Tendría otros formatos, otros soportes, a saber cómo se publica en el S. XXXV, otros contenidos. Pero siempre sería auténtico.

Hace calor. Odio el calor. Odio el verano, en el que se me hinchan las piernas, me canso demasiado y tengo problemas con ciertas manchas en las axilas de la camisa. El verano debería existir sólo si estas de vacaciones. Playa, paseos al sol, despreocupación. ESO ES: DESPREOCUPACIÓN. Porque cuando estamos de vacaciones siempre estamos despreocupados. Mira que la realidad sigue siendo la misma, ¿eh?, mira que los problemas que aparentemente dejaste en casa siguen ahí, no se han ido, pero a nosotros qué, estamos de vacaciones y punto. Parece que las preocupaciones también se han ido de vacaciones pero a la otra punta del mundo. Por eso luego el trauma ese postvacacional. Porque hemos mandado a nuestras preocupaciones a Australia. Y claro, cuando volvemos a nuestra humilde morada, pues eso, que ellas también vuelven. O es que no se han ido y siguen ahí, esperándonos. Y es que nos acostumbramos demasiado pronto a lo bueno: ya nos habíamos acostumbrado a no tener que cargar con las preocupaciones, tan pesaditas ellas. Así que, pum, de golpe y porrazo angustia vital, ansiedad generalizada y si te descuidas, hasta te salen granos. Y no digo dónde.

¿Por dónde iba yo? Ah, si, el calor. Pues eso, que si estoy de vacaciones el calorcito casi ni me molesta, pero ahora, en plena lucha por la supervivencia urbana… es una mierda. Por cierto, ¿se pueden decir tacos en los blogs? ¿Puedo decir joder y mierda y cagüen la puta? Sin herir a nadie, y no por convencionalismo, sino porque no soy yo así. Bueno, si no se puede ya vendrá alguien a decírmelo, seguro; que cuando quieres que alguien vea algo tuyo, no hay manera, pero como uses la frase de alguien sin entrecomillar o pongas una foto de una atardecer que había por google imágenes, no se sabe cómo, pero oye, te han leído, y por supuesto que te recomiendan que lo quites rápidamente, que eso no es tuyo, oye. O te lo quitan directamente. Me imagino que lo mismo pasará con esto: si no se puede decir mierda, seguro que mañana ya tengo un mail diciendo que mira,mejor no uses esas palabritas o nos veremos obligados a dar de baja tu cuenta.

Bueno en fin. ¿Y cómo se termina un post? Porque yo sinceramente es que me tengo que ir, que por mi seguiría aquí toda la mañana tecleando. Pero me tengo que ir, que me he quedado sin lavavajillas.

Iba a decir que os quiero, pero es que no es verdad, ni siquiera sé si hay alguien al otro lado de la red. Bueno, pues sin más, que tengáis un buen día.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s