A MI MANERA

Pocas actuaciones me parecen tan auténticas, tan verdaderas y tan rotundas. La canción da mucho de sí, y el intérprete ni te cuento.

Y es que, a veces, cuando veo este tipo de actuaciones, tan, tan, tan, tan no sé qué,  que me arranca de cuajo de lo hondo de mi alma un “yo también”. Y casi siempre, alguna lágrima de emoción.  Que si se tratara de firmar en algún sitio, yo firmaba ya.

A mi manera, si. A mi manera, porque es la mía, porque es mi vida, porque no tengo que dar cuentas a absolutamente nadie, y menos a ti. Qué casualidad  que las personas que más te vuelven la espalda, que más pasan de ti excepto cuando les vienes bien para algo, son las que te piden cuentas de tus propios actos, de tu propia vida. Y para más inri, dándoselas de ejemplo a seguir, ejemplo de vida “buena”. Hipócritas de mierda.

Que sepas que tengo escrita ya una entrada para este blog, diciéndote unas cuantas cosas (qué pena que no seas de leer tú, ni que sepas de la existencia de este diario mío; pero cómo vas a saber de la existencia de algo que no es tuyo, si jamás te ha importado nada de lo que ocurriera fuera de las paredes de tu casa ni nada fuera de los límites de tu pobretona existencia). Pues sí, la tengo escrita, pero es tan cáustica, que ni yo estoy preparada para publicarla. Lo tengo en mi carpeta de “borradores”. Y ahí está, agazapada, esperando a ser liberada. Todo llegará.

A lo que iba, a mi manera. Ya no espero nunca que alguien entienda o comprenda mis actos. Para poder hacerlo tendría que conocer las razones, y yo, yo, yo ya no doy razones a nadie. Pero a nadie es a nadie. ¿Para qué? Para oir: “chica, no te entiendo”, que es algo que me repatea. Además, que para entenderme, ese alguien tendría que ser yo. Y no lo es. Tener mi historia, mis éxitos (poquitos, poquitos) y mis fracasos (a porrillo), mis experiencias y mis faltas de experiencia.

Y además, que ya no tengo ganas. No tengo ganas de dar explicaciones a nadie de nada. Que estoy cansada de tener que hacer entender a los demás lo que para mi es obvio, lógico y razonable. Que me da igual todo ya. Que nadie es quien para juzgar, ni para opinar.

Que si lo hice, lo hice a mi manera.

“Pues que es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido?
Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.
Decir las cosas que realmente siente
Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
Mi historia muestra que asumí los golpes
Y lo hice a mi manera”

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