BORRÓN Y CUENTA NUEVA

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El otro día me encontré en el muro de Facebook de Orlando Durán con un vídeo que se ha convertido en viral; pertenece a A Plus y está patrocinado por la Strayer University, y muestra un experimento que hicieron en las calles de Nueva York, plantando en medio de la calle una pizarra con la pregunta ¿de qué te arrepientes? Os dejo el enlace para que le echéis un vistazo: https://www.facebook.com/orlandoduran/videos/819236491537037/

He intentado dejar el vídeo aquí mismo, como hice en un post anterior, pero ahora WordPress me dice que si quiero incluir vídeos en las entradas tengo que pagar. Y no es que sea mucho dinero, 99€ al año, pero como que no. Sobre todo, porque me dejaron colgar un vídeo en una entrada sin pedirme nada a cambio, y ahora que me he enganchado a esto, ¡zas!, me sacan la bolsa. Así que si queréis verlo, haced clic en el enlace, por fa.

Desde que lo vi (el vídeo), me he estado preguntando a mi misma: y tú, ¿de qué te arrepientes?

Y he pensado.

Y pensado.

Y pensado.

Y volver a pensar.

Y he entendido porqué en el insti y en la uni me decían que era tan autosuficiente, tan chula, tan altivita, tan insultante, tan repelente.  Y es que no encontraba nada de lo que me arrepintiera.

Ojo, no vayas a pensar que no es porque no haya metido la pata en la vida. Yo, cuando hago las cosas, las hago a conciencia, y lo de meter la pata para mi es una anécdota. Yo no meto la pata. Yo meto el cuerpo entero. Y varias veces, si te descuidas. Pero eso no significa que me arrepienta. Porque gracias a todas esas veces, si no hubiera sido por esas meteduras de cuerpo entero, no hubiera aprendido las cosas que he aprendido.

Que otros las aprenden sin necesidad de tanto error, pues si, qué suerte para ellos, qué listos e inteligentes, oye. Yo he necesitado hacerlo así, no me da para más. O me enfango hasta el cuello, o no me entero de la lección.

El caso es que yo venga a pensar: “y yo de qué puñetas me arrepiento. Bueno, pues de nada, ya te has quedado sin entrada, guapa; no, pues la entrada hay que escribirla, así que a ver cómo sales de ésta. ¿Por qué me meteré yo en estos jardines? ¿Jardines? ¡Bosques, bonita, tú te metes en bosques!

Y de repente me ha venido. La idea, digo.

Y he sentido un tsunami en mi conciencia.

Como a todos los que escribieron en la pizarra, también era algo que NO hice, algo que dejé de hacer, algo que no supe que había que hacer y acabó en desastre. Desastre de otra persona; yo salí a flote. Y salí a flote precisamente porque ella se hundió. Ni qué decir tiene que hoy, cuando me ha vuelto al presente aquello que pasó hace ya casi treinta años, he llorado convulsivamente. Porque nunca había sido consciente de que yo hubiera podido hacer algo. Y hoy me he dado cuenta. Hoy me he dado cuenta de que debía haber hecho algo, algo en concreto, debíamos haber hecho algo, los que estábamos involucrados en aquella tragedia, y no lo hicimos. Yo, porque entonces no sabía ni me preocupé de saber. Los demás, ni idea, y no es problema mío el porqué no lo hicieron, ya no forman parte de mi vida. Y ella se hundió. Se apagó. Se fue. Y yo pude resurgir, crecer, salir adelante. Así de espeluznante.

 

En el vídeo, la conclusión es que cada día es un borrón y cuenta nueva, “haz todo aquello de lo que te arrepientes de no haber hecho”. Y yo me he encontrado con que la vida, hace un par de años, me presentó otra vez la misma situación, o muy parecida, que me había presentado hace treinta años. Y hoy lo he visto: lo que no supe hacer entonces, lo que no hice, lo hice en esta nueva situación, fui capaz de hacer lo que era necesario hacer.

Yo no creo en el karma ni en ese tipo de cosas, pero hoy me he quedado de piedra. El mayor error que cometí en mi vida pude resarcirlo en esta ocasión. Ella ya no volverá, y se habrá hundido para siempre. Pero en esta ocasión, ella salió adelante, salió del charco, del pozo; y sigue saliendo; cada día, cada hora, cada minuto, sigue flotando y nadando a velocidad de crucero. Y yo he vuelto a resurgir, crecer, a salir adelante.

 

Mamá, perdóname; yo no supe qué debía hacer y tú no querías. Tú te hundiste. Te rompiste. Yo volé. Pero esta vez has salido adelante, y cada día vuelas alto. Y yo contigo.

(Imagen: Pixabay)

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2 comentarios en “BORRÓN Y CUENTA NUEVA

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