FELICES 50

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Felicidades. Hoy cumples 50. Medio siglo. Casi nada. Y te regalo, entre otras cosas, una entrada. Ya ves, un post extra solo para ti. Una entrada a mi mundo virtual. Un post-regalo por tu cumpleaños. Porque no es un cumpleaños cualquiera.

Son cincuenta tacos, chaval. Casi na. En casa, hoy, no habrá regalos caros, aunque me encantaría regalarte el Museo del Prado envuelto en papel celofán con un lazo rojo. O la Torre Eiffel decorada con luces de Navidad. O el Hermitage empaquetado con plástico de burbujas y envuelto en papel metalizado dorado. Pero no, no habrá regalos caros. Ya tenemos el mejor regalo que nos podemos hacer,  caminar juntos, caminar hacia adelante, pasito a pasito, ahora a pasitos más cortos, porque los pasitos ahora nos los marca un enanito de dos años, casi.

Vamos caminando, a veces en línea recta, a veces en zigzag, a veces bailoteando y a veces a la pata coja (sobre todo yo, ¡ja!). Pero caminando, con la mirada puesta en el futuro. Y a veces, no caminamos porque sencillamente, como decía Nowanda, nos reservamos el derecho a no caminar. Y a veces uno camina despacito mientras el otro se queda quieto, y luego se detiene a esperar a que el perezoso dé un salto para colocarse a la par. Y a veces es uno. Y a veces es el otro. Y casi siempre nos turnamos para estar de bajón, que casi nunca coincidimos, y así siempre queda uno arriba para tirar del compañero y colocarlo a su altura.

Y soñamos juntos, y soñamos a la par, y eso es algo que nadie nos lo podrá quitar, porque soñamos juntos que estamos juntos para siempre.

Y luchamos a la par. Uniendo fuerzas, coordinando voluntades y cualidades. Que mira que somos diferentes. Pero lo que yo no tengo lo perfilas tú de maravilla y de lo que a ti te falta a mi me suele sobrar. Y unimos hombro con hombro, y seguimos cada día cavando zanjas en el pedregal de la vida, y sembrando semillas de amor y voluntad, que luego vete tú a saber, lo mismo se convierten en un vergel de oportunidades.

Y arreglamos el mundo desde la galería, con un café y un cigarrillo en la mano, que si en el mundo pusieran en marcha nuestras ideas, ya te digo yo que algo mejor íbamos a estar. No iba a hacer falta tanta ONG, ¿a que no?

Y lo hacemos todo juntos, hasta discutir. Porque si queremos discutir, no tenemos más que buscarnos, y nos encontramos. Ambos sabemos que el otro es el mejor rival que se puede encontrar para discutir. Y en el contraste encontramos la verdad del otro, que sigue siendo verdad, al fin y al cabo.

Lo dicho, felicidades. Has aprendido muchas cosas en estos diez lustros, supongo. Pero yo hoy quiero enseñarte algo que todavía no has aprendido.  Algo que no hay manera de que se te quede en la cabeza (esa almendra que tienes), algo que todavía no acabas de captar, algo que se escapa a tu entendimiento. Algo que, probablemente, negaré haber dicho cuando discutamos, pero da igual, porque queda por escrito.

Entérate de una vez: ERES GRANDE, tío.

 

 

(Imagen: Pixabay)

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